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Arena Política: Los Primeros cien días/ Por: Ezequiel Aranguren
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“Cuando un político dice que

acabará con la pobreza,

se refiere a la suya”

Paulo Cohel

Con la extracción de Nicolás Maduro en ruta a una cárcel neoyorkina, los venezolanos nos hemos enfrentado a un acontecimiento totalmente inédito, sorpresivo, frustrante para unos pocos y de alegría para las grandes mayorías, tanto los que están fuera del país, como los que aún resisten en tierras venezolanas. Con el paso de los días la ansiedad ha ido ganando terreno frente a la realidad del momento.

El gobierno de los Estados Unidos en voz de su secretario de Estado Marco Rubio cuando fue interpelado en el Senado trazó las líneas estratégicas que fundamentan la decisión tomada por el presidente Trump, de ellas, sólo tres voy a extraer acá: Primero, “EE.UU no impulsa una transición inmediata en Venezuela, administra una estabilización donde el control precede a la legitimidad”. Lo que a las claras indica que Venezuela NO está en transición democrática. Está bajo administración estratégica. Segundo: “EE.UU coopera con Delcy Rodríguez por necesidad operativa, no por legitimidad política ni absolución moral”. Deja claro el secretario de Estado que NO es política de su gobierno el mantener a Delcy porque moralmente está absuelta ni tiene inclinaciones o simpatías políticas hacia ella, sino por conveniencia estratégica. Tercero: “La inversión extranjera solo llegará con licencias, seguridad y reglas claras; sin garantías, no hay capital”. Esta posición fue firme de parte de los CEOS de las transnacionales petroleras cuando frente a Trump y su equipo le reafirmaron que sin seguridad jurídica no harían inversiones en Venezuela.

Queda claro que la gestión de Delcy Rodríguez se enmarca en lo que podríamos llamar el Estado Tutelado. Es obvio que ellos mantienen la operatividad del Estado, pero, el poder de decisión está en el norte, obviamente, no estarán pidiendo permiso para dar cada paso en su gestión, pero, podemos estar seguros, es que serán monitoreados desde la embajada estadounidense y seguidos muy de cerca por sus organismos de seguridad.

En los primeros días después de la extracción notábamos al gobierno interino y a sus dirigentes un tanto nerviosos, confundidos, enfrentados entre sí, desorientados. Las declaraciones de Diosdado fueron quijotescas “o nos unimos o nos llevarán uno a uno”. Mario Silva se aferró a su posición antiimperialista y dijo que “sabía muchas cosas” y así iban marcando distancia con las posiciones de Delcy, pero más pudo la adicción al poder (como calificó Petro a Nicolás), que el odio por el imperio. En lo sucesivo, todo está justificado, ya no se habla de “ni una gota de petróleo para el imperialismo”, por el contrario, todo el petróleo para nuestros camaradas del norte y que vengan todos aquellos que quieran llevarse el oro y demás riquezas minerales aún si contaminan nuestros ríos.

Esa misma adicción al poder ha profundizado la brecha entre el gobierno y los trabajadores. Aquellos que supuestamente se declararon socialistas ahora aborrecen a la clase obrera, no sólo bloquean sus aspiraciones salariales y el derecho de tener una vida digna, sino que les torpedean sus luchas cuando los trabajadores expresan públicamente sus requerimientos. Aquellos que hablaban del diálogo social no son capaces de recibir en Miraflores a una pequeña comisión de esos luchadores por la vida, más por el contrario los agreden con el mazo de la violencia. El diálogo en Venezuela también ha muerto.

La ciudadanía ahíta de tanto desprecio, de tanto sufrimiento, de sentir que el futuro se le disuelve en las manos o se le derrite con las horas, se queja y sufre en familia, y fija posición a escondidas, o bien cuando le interpelan para hurgar su opinión en una encuesta, así se expresan las voces del silencio. Prueba de ello es el último trabajo de opinión (y los anteriores) de MEGANALISIS.

En dicha encuesta del mes de marzo y ante la pregunta de “si habrá estabilización y recuperación económica con Delcy Rodríguez y el chavismo en el poder” el 90.4% respondió con un rotundo NO. Otra pregunta, “A usted se le ha ido la luz en su casa al menos una vez”, respuesta SI, 93.6%. Otra, “Está usted de acuerdo con que Delcy Rodríguez esté al frente de la transición”, respuesta, NO, 92,3%. Y una pregunta para que Donald Trump la analice ya que pareciera que le gusta jugar con la conciencia de este pueblo, “A usted le agrada o desagrada que el presidente Donald Trump, hable bien y elogie a Delcy Rodríguez”, respuesta, DESAGRADA 83,8%. Y como si eso fuera poco, también el pueblo llano arremetió contra una de las estructuras de gobernanza que montó el chavismo, ante la pregunta “Usted apoyaría que los consejos comunales sean eliminados”, un 88,7% opinó que SI. Cuando los ciudadanos fueron convencidos de que los Consejos Comunales servirían para canalizar sus necesidades con el gobierno, muchos le apoyaron, pero, al darles un poquito de poder se convirtieron en policías de cuadra contra sus propios vecinos y amenazaban con quitarles el derecho del gas, del Clap y cualquier beneficio sino se cuadraban con el gobierno.

Rematan estos cien días con el reconocimiento absoluto de la población de que la hegemonía que mantiene el chavismo-madurismo con el poder, no solo se mantiene sino que tiende a profundizarse. La designación del fiscal general y la dfensora del Pueblo, aunado al nombramiento de Padrino López como ministro de Agricultura y Tierras son pruebas de que se atrincheran en el poder con objetivos poco deseables sin importar para nada la opinión o el sufrimiento de las grandes mayorías. Definitivamente la adicción al poder es difícil de curar. A mi juicio son ¡100 DÍAS PERDIDOS!

 

Tag(s) : #Opinión, #LosPrimerosCienDías, #ArenPolítica, #EzequielAranguren
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